No tomarás el lugar de Dios en vano

Una aventura en forma de distopía

No tomarás el lugar

de Dios en vano

 

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Una aventura en forma de distopía

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¡Una nueva novela de Rubén C Morató!

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No podía haber una sin dos, así que tras EL ARCANO¡una de las novelas de acción y aventuras más vendidas a lo largo de este año en Amazon! ha llegado el momento de que vea la luz NO TOMARÁS EL LUGAR DE DIOS EN VANO, un proyecto que inicié en Marzo del 2013 y que acaba de ver la luz en este recién iniciado mes de julio.

Al igual que su antecesora, esta nueva novela de aproximadamente 700 páginas solo persigue entretener al lector a lo largo de sus 146 capítulos con un estilo directo, vibrante, y en donde los acontecimientos se suceden/atropellan de forma constante con la intención de que, en lugar de ser leída, ¡sea devorada!

Volveremos a partir del presente, pero no retrocederemos hasta la Edad Media como hicimos en la primera ocasión, sino que, durante los próximos 50 años, viajaremos de la mano de veinte personajes que nos harán vivir sus vidas en Mallorca, Madrid, Suecia, Bruselas, Helsinki, Little Rock (USA), el Polo Norte, en el mar Mediterráneo y… y tal vez también en algún otro lugar de nuestro querido y desconocido planeta.

NO TOMARÁS EL LUGAR DE DIOS EN VANO es una aventura concebida para ser “vista, escuchada y vivida”, desde su primer capítulo ambientado en sucesos reales acaecidos en 1986, hasta el último en el ya no tan lejano 2045, unos sucesos que anticipaba la primera página de un informe policial traspapelado:

“Mucho me temo que para muchos este fortuito encuentro pueda carecer de interés, incluso de significado. De ser así, también lo será esta investigación iniciada hace treinta años, cuando todavía ignoraba que con su presencia en Ny-Ålesund daba comienzo este nuevo orden social, el mismo que la raza humana padece desde hace tres décadas y que ahora, sin duda demasiado tarde, sabemos que nos llevará a convertirnos en una especie de segunda clase predestinada a su inevitable extinción.” 

Esta nueva novela le transportará al mundo diseñado por Philippe Tramp, el primogénito de una influyente familia europea decidida a transformar el actual orden socio-económico en su propio beneficio a través de la manipulación genética. Un mundo en el que usted se verá obligado a renunciar a su confortable condición de lector para incorporarse a una sociedad en la que conviven familias indefensas con directivos sin alma; donde la codicia, el espionaje, las traiciones, los engaños, los secretos, los asesinatos, el amor y la lealtad conforman un entramado de historias surgidas al abrigo de una clase política y un sistema financiero coaligado con el poder empresarial, en esta ocasión dispuestos a pervertir la ciencia para satisfacer la codicia de unos pocos. Un mundo en el que usted y yo, ciudadanos de a pie, nos veremos abocados a luchar por la supervivencia de nuestras familias.

Bienvenido a una novela que no le dejará indiferente, porque la desmedida ambición de Philippe Tramp admite todo tipo de calificativos, excepto el de “indiferente”. Claro está, salvo que usted… ¡salvo que usted sea Philippe Tramp! 

¡Bienvenido a cincuenta y nueve años de pavoroso vértigo que, en esta ocasión, además, pretenden poner sus nervios a prueba!

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¿CÓMO SE HA ESCRITO

NO TOMARÁS EL LUGAR DE DIOS EN VANO?

 

Al igual que le sucediera a “El Arcano”, la concepción de “No tomarás el lugar de Dios en vano” responde a un patrón de trabajo similar al entonces utilizado: una idea inicial, simple, que poco a poco voy desarrollando, primero en forma de unas pocas premisas, luego dando pie a un simple diagrama, y finalmente a un cúmulo de sucesos interconectados entre sí.

En esta ocasión, la idea original fue resultado de haber trasladado nuestra residencia a la isla de Mallorca doce años antes, un extraordinario lugar y encantadoras gentes con quienes mi esposa y yo hemos tenido la oportunidad de compartir una importante parte de nuestra vida.

Por mi formación técnica, siempre me ha sorprendido la aparente debilidad del modelo económico sobre el que se sustenta esa sociedad isleña, un modelo basado directa e indirectamente en el turismo. La agricultura, la ganadería, la industria y el I+D son meramente testimoniales a día de hoy.

Sin embargo, no sería hasta nuestro regreso a la península años más tarde cuando idearía el germen sobre el que finalmente se ha sustentado esta nueva novela: ¿qué les pasaría a las gentes de un país si fallase su modo de vida?

Como siempre me sucede, la idea quedó en barbecho, en algún lugar recóndito de mi cerebro, madurando. Y así permanecería hasta que cortando el césped – segando como dicen por mi tierra – se me ocurrió el modo para narrar una historia en la que algo así pudiera acontecer: una vez más, la semilla comenzaba a germinar.

El siguiente paso era dilucidar cómo hacer para que semejante cataclismo económico pudiera tener lugar – sobre el papel, claro está –. Este punto me resultó arduo, no lo oculto, hasta que un buen día logré dar forma al primer personaje del relato: Philippe Tramp, un joven industrial europeo con ambición sin límite, tanta que, con el paso del tiempo y en el caso de tener éxito sus incipientes proyectos personales, el imperio económico familiar del cual era heredero – en conjunción con sus dos hermanastras – parecería una simple bagatela.

Había vuelto a suceder: ¡ya tenía la idea básica! Ahora llegaba el momento de darle cuerpo: prosigamos.

La biotecnología, un rama de la ciencia totalmente desconocida para el ser humano hasta hace unas pocas décadas, es un asunto, no sólo de palmaria actualidad, sino también apasionante por diversos motivos. En primer lugar, por las inimaginables posibilidades que se abren ante nosotros en materia de alimentación, salud y expectativas de vida. En segundo, por los potenciales riesgos que, como todo nuevo saber, conlleva su aplicación práctica: ¿hasta dónde pueden alcanzar las implicaciones de una alteración de ADN?

De rebote, el futuro título de la novela comenzaba a brillar como el sol lo hace al amanecer: era indudable que en este contexto Philippe Tramp pretendía jugar a ser como “un dios”, pero “un dios” que no perseguía un buen fin para su creación, sino solo para sí mismo. Así pues, la novela se iba a llamar…

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¡No tomarás el LUGAR de Dios en vano!

 

Mi libreta de bolsillo comenzaba a reflejar las primeras anotaciones.

Un pretendido cambio del orden social – tal y como en la actualidad lo conocemos – implicaba muchas preguntas y aspectos que necesariamente requerían de respuestas y soluciones: ¿puede un sólo hombre provocar un cataclismo de semejantes dimensiones? ¿y un sector económico? De ser así, ¿cómo hacerlo? En cuyo caso… ¿qué les sucedería a los ciudadanos de a pie, a sus familias, a sus modos de vida, a sus descendientes…?

Poco a poco las respuestas a esas preguntas iban dando pie a nuevas tramas… y a nuevos protagonistas, básicamente asociados a los dos grandes grupos sociales de la novela: los que provocan los hechos, y los que sufren las consecuencias.

Comenzaban a cobrar vida los personajes centrales de la historia: Paolo, el insondable Comandante del Núcleo Operativo Centrale de Sicuritezza italiana; Vincent y Jean, los dos inseparables altos directivos que iban a acompañar al joven Philippe en su revolucionario proyecto; Daan, el renombrado y temido banquero internacional sin cuyo apoyo financiero nada era posible; o Magnus, el científico revolucionario capaz de modificar una cadena de ADN con el único objetivo de “crear” el espécimen demandado por sus superiores.

Pero no era suficiente, también se hacía necesario abordar la necesaria implicación de la clase política para que un evento de semejante calibre pudiera acontecer: un imaginario secretario general de la ONU y un político local ido a más pasaban a engrosar el elenco de personajes; el primero llamado “señor Secretario”; el segundo, Pere Martas.

Y por supuesto, los que sin pretenderlo se iban a encontrar envueltos en un mundo sin sentido, un mundo que jamás volvería a ser como lo habían conocido hasta entonces: Xisco Reynés, ambicioso hotelero mallorquín y preocupado padre de familia; su esposa, Begoña, madre de dos hijos, Sebas y Aina, para ella los dos seres más importantes del mundo; Félix, el inseparable amigo de Xisco desde sus inicios profesionales; Pilar, la directora de Departamento de Dinámica y Evolución del Genoma del CBM, una mujer de carácter y hasta entonces dedicada en cuerpo y alma a su carrera científica; Oscar y Max, el arquitecto y el aventurero respectivamente, dos hombres cuyas trayectorias vitales nunca se habrían entrecruzado de no haber sido por aquel insospechado viaje a Lobo Uno, una estación Ártica a pocas horas de Ny-Ålesund; y por supuesto Martínez, ese inspector de policía con aires de “Colombo” que de forma sorprendente todo lo parece saber.

Y así, un goteo constante de personajes en diversas ubicaciones del planeta, pues cambiar el destino del ser humano necesariamente implicará a todos. Es por ello que el relato se desarrolla en Madrid, en Bruselas, en Helsinki, en Suecia, en la Unión Soviética, en Arkansas, en Nashville, tal vez también en algún otro lugar que no sea conveniente citar ahora; y por supuesto, en la isla de Mallorca, ese soleado trozo de tierra bañado por las cálidas aguas del Mediterráneo que había dado pie a formularme aquella primera pregunta.

Y como un proyecto empresarial tan descabellado como colosal no puede pasar desapercibido a la competencia, también se hacía necesario dar cabida a la feroz lucha entre todopoderosas multinacionales: a los objetivos de Philippe se interpondrán los intereses de John y Nicholas, dos altos directivos norteamericanos que no permanecerán impávidos ante la posibilidad de que una empresa europea les destrone de su privilegiada posición de dominio económico. El espionaje industrial, el robo de patentes y el chantaje también tienen cabida en este relato, pues, aunque sea lamentable, conforman una parte del paisaje empresarial del mundo en que vivimos.

Por fin el entramado estaba creado: ya era posible seguir avanzando en otras áreas de la futura novela.

Una vez más, las horas dedicadas a la necesaria tarea de documentación volverían a ser más que notables, pues comprender los resortes que subyacen detrás del mundo en el que tan confortablemente vivimos una minoría de la raza humana no es tarea fácil. Y mucho menos el pretender cambiarlo, aunque sólo sea de forma novelada.

Si apasionante resultó descubrir el entorno histórico que rodeó a mi primera novela, “El Arcano”, no menos lo ha sido partir del presente e intentar construir un inaudito futuro, dado que en esta ocasión la ambientación de todas las tramas parten del momento actual, y finalizan dentro de treinta años, pues “No tomarás el lugar de Dios en vano” es una novela futurista, pero de un futuro tan próximo que muchos de nosotros, tal vez, tengamos la posibilidad de llegar todavía con vida.

Eso sí, si el “Philipe Tramp de turno nos lo permite”.

Aunque… ahora que lo pienso… tal vez exista algo que no le haya contado. O mejor dicho, en lo que haya sido manifiestamente impreciso, pues no he sido riguroso al decir que la totalidad de las tramas comienzan en el momento presente. Tal vez una, sólo una, tenga lugar un poco antes, asociada a un hecho histórico que conmocionó al mundo no hace muchos años. Un hecho histórico del que, a día de hoy, la raza humana todavía no está en posición de aseverar que conozca con absoluta certeza todas sus implicaciones.

A fin de cuentas… “No tomarás el lugar de Dios en vano” no deja de ser una de mis novelas, es decir, un texto a través del cual pretendo mantenerle en vilo hasta el capítulo final.

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Separador clásico

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